martes, 11 de noviembre de 2014

Paul Newman, en su salsa, cuenta los secretos de su exitosa empresa de alimentos naturales

* Paul Newman y su socio en el negocio de las salsas, su viejo amigo A. E. Hotchner, guionista y escritor, cuentan que han hecho todo lo contrario de lo que se supone que debían hacer para que su empresa prosperara... y les ha salido bien.


* Como apunta Hotchner, "hay tres reglas para llevar un negocio; afortunadamente, no las conocemos". Y eso, quizá, les ha ayudado a encontrar caminos que los que conocen las reglas difícilmente pueden contemplar.


* Newman aceptó a regañadientes que su salsa tuviera una imagen suya en la etiqueta, pero no hubo muchas más concesiones: el producto tenía que ser natural, sin conservantes, con buenos ingredientes. El salsa contenía un 51% de aceite de oliva mezclado con aceite de soja, vinagre de vino tinto, agua, zumo de limón, especias, sal y ajo y cebolla deshidratados. Los encargados de la producción inicialmente les dijeron que era imposible fabricar el producto sin conservantes, pero se pudo. Luego, les obligaron a que la cebolla y el ajo fueran deshidratados, pero se demostró un error: también podían añadirse enteros. 


* Cambiaron las normas de pago en la distribución y no tenían inventario, se fabricaba bajo pedido. No había grandes elucubraciones detrás, apenas se trataba de no tener pérdidas en una empresa cuyos beneficios iban a ir a causas sociales. Sobrevivieron a la amenaza del slotting, pagos de 28.000 a 30.000 dólares a cada tienda o almacén por el exhibir un nuevo producto, y lanzaron salsas, limonada o palomitas de maíz "al estilo de las películas antiguas", tan exitosas que hay una generación que conoce más a Newman por las palomitas que por las películas.

* En 1982 tuvieron 65.000 dólares de beneficio, y en 2002 sus ventas alcanzaron los 110 millones de dólares, con 12 millones de beneficios. que distribuyeron entre más de doscientas organizaciones sociales, incluido su proyecto Hole in the Wall para niños enfermos. 


* "No puedo decir que tenga instinto filantrópico por naturaleza. Sólo fue una combinación de circunstancias (...) Ahora que estoy metido hasta las pestañas en la venta de alimentos, comienzo a comprender el lado romántico de los negocios: el atractivo de ser el pez más gordo en el estanque y el encanto de ser mejor que tus competidores", dice Newman. Curiosamente, además de una historia de éxito empresarial y compromiso social, ésta es una historia sobre el poder de las ideas. La botella de salsa para ensaladas mezclada como un capricho en el viejo establo de los Newman hace más de 20 años ha hecho, con sus productos naturales y sin conservantes, que una industria cambiara su forma de proceder. 

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