
Muchas veces, cuando nos sentimos defraudados por nuestras vivencias actuales, decimos: “¡qué tiempos aquellos!” cuando nos sentimos defraudados por nuestras vivencias actuales, pero lamentablemente hoy es común en las experiencias gastronómicas cuando añoramos aquellas mesas y fogones de los desaparecidos grandes restaurantes caraqueños, que eran motivo de envidia de muchas otras capitales hispanoamericanas.
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