domingo, 26 de octubre de 2014

Para gustos, los sabores

Que nos guste el picante o que no
traguemos las verduras no se explica
sólo por aquello que nuestros padres nos
enseñaron a comer. La ciencia ha ido más
allá, descubriendo que factores genéticos,
evolutivos o psicológicos inciden
en nuestras preferencias culinarias

¿Alguna vez se ha preguntado por qué no le gusta el brócoli? ¿O por qué siente tanta debilidad por el dulce? ¿O incluso por qué no se atreve a probar nuevos sabores? La explicación tradicional, a la que todavía recurren nuestros mayores,

es que “si aborrecemos ciertos alimentos es porque no nos los han enseñado a comer”. Muchos recordarán, haciendo un poco de memoria, las batallas libradas en el comedor de casa cada vez que el plato principal era a base de verduras o

legumbres. Lloros, pataletas y amenazas se entremezclaban a gritos de “come y calla” o “los niños de África no tienen nada que llevarse a la boca”. La ironía está en que muchos de aquellos niños que se rebelaban contra las indicaciones culinarias de sus padres han de enfrentarse ahora a sus propios hijos.                        

Ver...http://s3.amazonaws.com/cuttings/cuttingpdfs/52466/e31f114bd28f22ae9105a02a7da5f8a8.pdf

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