Pueden ayudar a un restaurante o a un hotel. O todo lo contrario. ¿Son fiables? Así controlan los comentarios
Elegir entre las opiniones documentadas y fiables y las
ligeras no siempre es fácil
¿Quién no se ha convertido en crítico gastronómico tras ir
a un restaurante? Tras una cena fuera de casa, es normal
dar la opinión de cada uno sobre a comida o el servicio.
Pero eso, en la era de internet, puede suponer un gran
problema.
Es el caso de Caroline Doudet, una francesa condenada
por un tribunal de Burdeos a pagar 1.500 euros a un
restaurante sobre el que publicó una crítica
negativa en su blog personal.
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